Este lugar ha sido creado con el fín de que todo aquél que lo desee, conozca un poco del trabajo que realizo, el cual está dedicado en su mayoría a la ilustración y al cómic.
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“Para lograr lo fantástico, no es necesario ni suficiente describir cosas extraordinarias, el acontecimiento más extraño entrará en el orden universal si se encuentra sólo en un mundo gobernado por leyes; no se le pueden imponer leyes a lo fantástico o no existe en lo absoluto, o de lo contrario, se extiende a lo largo de todo el universo.

Es un mundo en el que las cosas manifiestan un pensamiento cautivo y atormentado, un pensamiento caprichoso y encadenado a la vez, que roe desde lo más profundo los eslabones del mecanismo sin lograr nunca darse expresión a sí misma.

En este mundo la materia no es del todo materia y la mente nunca es del todo mente…”


Recostado en enorme pecado sientes una niebla espesa, una niebla que en cuanto lava tu estomago revienta de miedo; pero no puedes retorcerte ni retroceder porque te encuentras en una alfombra imaginaria, así que tienes que seguir adelante.

Rato después se ve una pequeña puerta tenebrosamente tentadora. Estando dentro, un cuarto oscuro, muy oscuro en donde sin luz ves claramente todo. En un rincón se encuentra un muñeco, un muñeco sucio, corriente, que en cuanto lo ves sientes cómo todos tus órganos caen abruptamente al piso, sientes cómo se deshacen, cómo los pisan con rencor, sientes todo el dolor por todo tu miserable cuerpo.

Momentos después, el muñeco te mira como cuando eres observado por un perro callejero, te pide sentarte junto a él como cuando un pordiosero pide algo de comer; te acercas con miedo, con duda, con asco, te sientas y dices “¿Qué?” con un tono de voz muy estúpido.

El muñeco te dice: 
“No me tengas miedo, no me tengas rencor, sólo quiero que estés conmigo un momento, sólo quiero que veas lo que veo, sólo quiero que entres en mí un pequeño momento.”
“¡Está bien! Pero sólo un momento nomás, que ya bastante hice con sentarme junto a ti.” dices.
El muñeco te responde: 
“Sí, no te preocupes, es sólo un momento.”

Y sin más que decir tu mente se une a su mente, sólo un momento. No mucho.

Después, sin decir nada te levantas y sales del cuarto. Caminas entre la niebla y en cuanto recorres tu camino recuerdas el pequeño momento de la unión que tuviste con ese refinado ser, ahora un simple muñeco corriente.